Datos compartidos y datos abiertos: dos modelos que convergen en la economía del dato

El auge de los espacios de datos y los modelos de compartición controlada introduce nuevas formas de colaboración que conviven con la apertura de la información pública

Andalucía, 23/04/2026
Datos compartidos y datos abiertos: dos modelos que convergen en la economía del dato

En los últimos años, el debate sobre el uso de los datos ha ido más allá de la apertura. A medida que crecen los casos de uso vinculados a la inteligencia artificial y a la toma de decisiones basada en datos, gana protagonismo un enfoque centrado en la colaboración entre organizaciones: el de los datos compartidos.

Este cambio amplía el modelo de datos abiertos. Frente a la lógica de publicación universal, la compartición permite intercambiar información de forma controlada, bajo acuerdos específicos y con garantías de uso. Ambos enfoques responden a necesidades distintas dentro de un mismo ecosistema.

¿Qué diferencia a los datos compartidos de los datos abiertos?

Los datos abiertos se caracterizan por su disponibilidad pública: cualquier persona puede acceder, reutilizar y redistribuir la información sin restricciones significativas. Este modelo ha sido clave para impulsar la transparencia, la innovación y la reutilización de la información del sector público.

Los datos compartidos, en cambio, tienen un acceso limitado a determinados actores (como organizaciones, empresas o instituciones), y se rigen por condiciones previamente establecidas. Estas pueden ser técnicas, legales u organizativas, y buscan garantizar aspectos como la privacidad, la seguridad o el uso adecuado de la información.

Ambos responden a distintos niveles de apertura: mientras los datos abiertos facilitan el acceso general, los datos compartidos permiten colaborar cuando no es viable hacer pública toda la información.

Relevancia de la compartición de datos

El avance de tecnologías como la inteligencia artificial ha puesto de manifiesto la necesidad de trabajar con grandes volúmenes de datos y de combinarlos para obtener una visión más completa.

En muchos sectores, el valor no está en un único conjunto de datos, sino en la integración de múltiples fuentes. En ámbitos como la salud, la movilidad o la energía, gran parte de esa información no puede abrirse completamente por razones legales o estratégicas.

En este escenario, la compartición permite a distintas organizaciones colaborar sin perder el control sobre sus datos, definiendo qué se comparte, con quién y con qué finalidad.

Espacios de datos: infraestructuras para el intercambio seguro de información

La consolidación de los datos compartidos está estrechamente vinculada al desarrollo de los espacios de datos, impulsados en gran medida por iniciativas europeas. Estos espacios configuran entornos donde diferentes actores intercambian información de forma segura, interoperable y bajo reglas comunes.

La compartición se apoya en mecanismos de gobernanza, estándares técnicos y acuerdos que garantizan la confianza entre las partes. Este enfoque permite que los datos circulen de forma controlada sin comprometer la privacidad o la seguridad.

Además, estos entornos facilitan la conexión entre sectores y territorios, ampliando las posibilidades de reutilización.

Una pieza más dentro del ecosistema de datos

Los datos compartidos amplían las posibilidades de uso de la información allí donde la apertura total no es viable. Mientras los datos abiertos siguen siendo la base para garantizar el acceso universal y la transparencia, la compartición permite desarrollar casos de uso más específicos, apoyados en la colaboración entre actores concretos.

En la práctica, ambos enfoques conviven y se refuerzan. La apertura proporciona una base común accesible, mientras que la compartición permite incorporar capas adicionales de información en contextos más complejos, especialmente en aquellos donde intervienen sistemas de inteligencia artificial.

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