Así se evalúa la apertura de los datos oficiales en casi 200 países

El Open Data Inventory (ODIN) analiza la cobertura y el grado de apertura de las estadísticas oficiales mediante una metodología que evalúa aspectos como los formatos, las licencias, los metadatos o la accesibilidad de la información

Andalucía, 14/08/2026
odin

Publicar datos abiertos es solo el primer paso. Para que puedan reutilizarse de forma efectiva también es necesario que sean fáciles de localizar, estén disponibles en formatos adecuados, cuenten con licencias claras y dispongan de la documentación necesaria para facilitar su interpretación. Evaluar todos estos aspectos resulta fundamental para conocer el verdadero grado de apertura de la información pública.

Con este objetivo nació el Open Data Inventory (ODIN), una iniciativa impulsada por Open Data Watch que, desde hace más de una década, analiza cómo los distintos países publican sus estadísticas oficiales. La edición 2026/27 ya está en marcha y evaluará la cobertura y apertura de la información estadística de 197 países, cuyos resultados se darán a conocer a finales de este año.

Una referencia para evaluar las estadísticas oficiales

ODIN se ha consolidado como uno de los principales referentes internacionales para medir la apertura de las estadísticas oficiales publicadas por los institutos nacionales de estadística. Además de ofrecer una clasificación comparativa entre países, el índice actúa como indicador de seguimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 17.18.1, relacionado con el fortalecimiento de la capacidad estadística y la disponibilidad de datos de calidad.

Su metodología analiza más de sesenta indicadores agrupados en distintas categorías estadísticas de carácter social, económico y medioambiental. El objetivo no es valorar la totalidad del ecosistema de datos abiertos de un país, sino evaluar cómo se publican las estadísticas oficiales y hasta qué punto resultan accesibles y reutilizables.

Publicar datos no siempre significa que sean abiertos

Uno de los principios sobre los que se basa ODIN es que la disponibilidad de la información, por sí sola, no garantiza su reutilización. Un conjunto de datos puede encontrarse publicado en internet y, sin embargo, presentar limitaciones que dificulten su aprovechamiento por parte de administraciones, empresas, investigadores o ciudadanía.

Por este motivo, la evaluación tiene en cuenta aspectos como la existencia de formatos legibles por máquina, la disponibilidad de metadatos, la utilización de licencias abiertas, la facilidad para localizar la información o el nivel de desagregación de los datos publicados. Todos estos elementos influyen directamente en la posibilidad de reutilizar la información y generar nuevos productos, análisis o servicios a partir de ella.

Un proceso de evaluación basado en evidencias

Cada evaluación requiere un análisis detallado de las fuentes oficiales de cada país. Los equipos de ODIN revisan portales de datos abiertos, páginas web institucionales, publicaciones estadísticas, formatos de descarga, licencias, metadatos y condiciones de uso para recopilar las evidencias que sustentan la puntuación obtenida.

El proceso incorpora además varias fases de revisión y control de calidad. Una vez completada la evaluación inicial, los organismos nacionales de estadística tienen la oportunidad de revisar las fuentes utilizadas, proponer información adicional o señalar conjuntos de datos que puedan haberse pasado por alto. Tras analizar estas aportaciones, el equipo investigador realiza una última verificación antes de publicar los resultados definitivos.

Según Open Data Watch, completar la evaluación de un solo país requiere, de media, entre 35 y 40 horas de trabajo.

Las novedades de la edición 2026/27

La edición actualmente en curso incorpora varias novedades metodológicas. Entre ellas destaca la inclusión de una nueva categoría relacionada con la conectividad digital, que pasa a formar parte de la puntuación global mediante indicadores como el uso de internet o el acceso a redes móviles.

También se ha perfeccionado la evaluación de las licencias abiertas y de las condiciones de uso de los portales de datos. Aunque los criterios de valoración no cambian, Open Data Watch ha mejorado los procedimientos para detectar restricciones que puedan limitar la reutilización de la información, ofreciendo además recomendaciones a los países para adaptar sus licencias a los estándares internacionales antes de finalizar el proceso de evaluación.

Otra de las novedades es la formalización de una política de corrección posterior a la publicación de los resultados, que establece los plazos y condiciones bajo los cuales los países podrán solicitar la revisión de posibles errores detectados en la evaluación.

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